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domingo, 5 de agosto de 2012

Fallece Chavela Vargas, un mito latino


Chavela Vargas en una imagen de 1996. / SANTOS CIRILO

Dirán que este 5 de agosto ha muerto en Cuernavaca, Morelos, Isabel Vargas Lizano, nacida en 1919, natural de Costa Rica, referente de la canción mexicana, amiga de grandes artistas del siglo XX, cantante de oficio y dueña de un sentimiento que conquistó ambos lados del Atlántico. Pero la verdad es que Isabel Vargas Lizano, mejor conocida como Chavela Vargas, la voz que trascendió rancheras, boleros, corridos revolucionarios, tangos y canciones cubanas para forjar un estilo dulce y desgarrado, hondo y bravío, macho y femenino… la verdad es que no ha muerto, solo ha comenzado esta noche de agosto su balada inmortal.
Chavela era como los toreros, siempre se despedía y siempre regresaba. No se le dio la gana morirse en su último viaje a España, cuando el 12 de julio fue ingresada en el hospital por agotamiento. Los peores augurios tuvieron que esperar. Pisaría de nuevo México. Todo fue aterrizar para que comenzara el canto chavelesco: “Ya vine de donde andaba, se me concedió volver. A mí se me figuraba, que no les volvería a ver”. La letra de El Ausente fue el saludo que pusieron sus amigos en la cuenta de Twitter abierta a nombre de la Vargas. “México lindo y querido, qué bello es volver, qué bello es respirar tu aire y ver la luna junto al Chalchi. México creo en ti”. Del Chalchi, su escarpada montaña de Tepoztlán, se despediría el 30 de julio, cuando se la llevaron al hospital donde dejó de respirar a los 93 años.
No la venció el alcohol ni el olvido. No se perdió en la fama ni en los recuerdos. Mostraba la misma pasión por los grandes que por las simples cosas. Le aburría que le preguntaran por Frida Kahlo, pero le divertía recordar, de buenas a primeras, lo que vivió con la pintora y con Diego Rivera al poco de haber llegado a México.
“Me invitaron a una fiesta en su casa. Y ya me quedé, me invitaron a quedarme con ellos a vivir y aprendí todos los secretos de la pintura de Frida y Diego. Secretos muy interesantes que nunca desvelaré, jamás. Y éramos felices todos. Éramos una gente que vivía día con día, sin un centavo, tal vez sin qué comer, pero muertos de la risa. Todo el tiempo. Me fui acostumbrando a ellos, acostumbrándome a sus costumbres”, le dijo Chavela a Pablo Ordaz, de EL PAÍS, en abril de 2009, fecha en que celebró sus primeros noventa años.
Chavela Vargas en 1993. / Marisa Flórez

Cuando ya nadie creía que podía cantar dio un recital en el Teatro de la Ciudad en 2009. Cuando ya todos se resignaban a la eternidad de clásicos como La Macorina o Piensa en Mí, produjo el año pasado el disco La Luna Grande. Cuando pocos creían que podría viajar, regresó la primera semana de julio a Madrid, donde la muerte le coqueteó sin éxito. Murió viviendo. Con su última gira todavía fresca, como los grandes, sin importar la edad, activa como siempre desde que descubrió su destino y no supo hacer más nada que cantar y amar. “Las personas, simplemente, aman o no aman. Los que aman, lo harán siempre a todas horas, intensa y apasionadamente. Los que no aman, jamás se elevarán ni un centímetro del suelo. Hombres y mujeres grises, sin sangre”, dijo alguna vez.
El calendario de la vida de Chavela está hecho de saltos y leyendas que incluso confunden la fecha misma de su nacimiento (se enojaba cuando intentaban corregirle la mentira sobre su edad). De recuerdos amargos de Costa Rica, país que dejó a los 14 o a los 17 años, la fecha que gusten es buena, y al que regresó al arrancar el siglo XXI para confirmar, siete meses después, que ella era de México, pero ya no de la capital, con sus fríos, sus chubascos traicioneros y sus madrugadas de fiesta. Para amanecer en sus últimos años eligió Tepoztlán, un pueblo de clima templado donde ella amanecía dialogando con El Chalchi, su monte-chamán.
“El Chalchi me habla y se queda callado de una estrella a la otra, se queda de un silencio armonioso, es muy bello, y como sabe que yo detesto el invierno, que vienen los fríos, las noches de Agustín Lara. En esta noche de frío/ de duro cierzo invernal/ llegan hasta el cuarto mío/ las quejas del arrabal…”, así contestaba una pregunta de EL PAÍS en noviembre pasado, mitad hablando, mitad canción que salía incontenible.
“A comienzos de los años cincuenta, en un momento que resultó decisivo para la historia de la música en aquel país, se cruzaron las trayectorias del compositor que llevó la canción mexicana hacia lo más alto y la cantante que la puso boca abajo, que le dio la vuelta para mirar a lo más hondo”, dice Enrique Helguera de la Villa, en el prólogo Dos vidas necesito: las verdades de Chavela, volumen editado en España por la propia cantante y su coautora y amiga María Corina.
El arrabal reivindicado. Hoy que escuchar rancheras puede ser hasta chic. Hoy que mujeres vestidas de hombre son cool. Hoy que ser lesbiana es por fin y poco a poco reconocido como lo que siempre fue, una condición que no admite adjetivos, hoy el tamaño de Chavela solo ha crecido, pues vivió cada etapa sin pedir permiso, sin rogar perdón. “Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme... Mis dioses me hicieron así”, dice Chavela, citada en el documento que el gobierno mexicano sometió en la primavera al premio Príncipe de Asturias al hacer de la cantante su candidata para el galardón de las artes.
En ese mismo dossier, Carlos Monsiváis explica: “Cuando Chavela Vargas empezó a cantar a finales de los cincuenta, sorprendió por su actitud desafiante y su apuesta radical. No sólo fue su apariencia la que se saltaba las reglas establecidas, sino que musicalmente prescindió del mariachi, con lo que eliminó de las rancheras su carácter de fiesta y mostró al desnudo su profunda desolación”.
El recientemente fallecido Carlos Fuentes dijo que “oír a Chavela es saber que no somos parte del rebaño, parte del montón. La oímos y sabemos que canta para nosotros, y sentimos que nos quiere, que nos aprecia, que nos necesita”. Quizá eso pasaba por la honestidad de la cantante: “jamás ensayé, jamás preparé nada. Era la espontaneidad. Era entrar en una cosa sagrada, cada canción, y así las iba cantando, a veces conciertos de horas, y no me daba cuenta”, dijo Chavela a este reportero en su casa de Tepoztlán en noviembre pasado.
Las décadas pasaron y ella se quedó sola. Murieron sus compositores y amigos José Alfredo, Álvaro Carrillo, Tomás Méndez, Tata Nacho, Cuco Sánchez, Manuel Esperón. Se volvieron mito Pedro Infante, Diego Rivera, Frida Kahlo y Trotsky. Desaparecieron escenarios como El Patio y otros entraron en letargo, como El Blanquita. El México de los años setenta se hundió en la crisis económica y Chavela en el alcohol. Pero ella resurgió. En 1991, cantó en Coyoacán y volvió a convivir con los grandes, para empezar con Werner Herzog, que la invitó a El grito de piedra. Quince años de retiro que no hicieron mella: “se me abrieron las puertas: esperaban que yo volviera”.
El año siguiente ya era un triunfo en España, donde en 1992 recibió la medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid. Participa en Kika (1992) La flor de mi secreto (1995) y Carne Trémula (1997), cintas de su “alma gemela” Pedro Almodóvar. El Olympia de París le programa en 1994, el Carnigie Hall en 2003. Los discos suman 80 y son variadas sus participaciones en películas, entre ellas Frida (2002) de Julie Taymor y Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu.
“Yo quiero que algún día se entienda que mi mensaje ya no es de la garganta, ya no es de disco, ya no es de concierto: es la voz inmensa del individuo humano que está callada, que no tiene nombre, que no puede llamársele de ninguna manera. Eso es lo que yo siento, eso es lo que no me deja morir hasta que la gente sepa que mi canto no es canto, que es algo más allá del dolor, más allá de la angustia, más allá del saber, más allá de todo, del arte en sí mismo”, dijo en una entrevista realizada en Madrid y publicada en la revista Letras Libres en septiembre de 2003.
“Me voy. Les dejo de herencia mi libertad, que es lo más preciado del ser humano”, dice en esa charla. Pero estuvo nueve años más de un lado a otro, y visitó en julio sus “madriles”, y volvió a la Residencia de Estudiantes de Madrid para evocar a Lorca y brindarle La Luna Grande, y ya rumbo a México el 26 de julio mandó decir en Twitter: “Mil gracias por todo España. Recogí mi alma, pero volví a dejar mi corazón en Madrid y para siempre...". Su alma solo esperó a llegar a Tepoztlán para empezar a tenderse sobre todos los que alguna vez han llorado, gritado y amado, como y con Chavela Vargas.

Tribute to Marilyn Monroe




 


On the 50th anniversary of her death this archive footage gives a glimpse of the life of
 Marilyn Monroe



"I don't want to make money--- I just want to be wonderful."

Marilyn Monroe
June 1, 1926 - August 4, 1962

This is my tribute to Marilyn Monroe, who died 48 years ago today. She lived a great life, although it ended too soon. Even after all these years, she still serves as a role model for people all over the world. She definitely deserves a tribute, although this isn't much.

Anyway, I hope you guys like it! It took me unreasonably long. o__0

Song: Forever Young
Artist: Youth Group
Footage: Gentlemen Prefer Blondes, Marilyn: The Last Days, Something's Got to Give, a variety of real-life footage
Focus: Marilyn Monroe
Program: Sony Vegas 7.0
Disclaimer: I own nothing but the editing

Pictures from Google Images, thisismarilyn.com, and marilynfan.org

Enjoy! :)

Marilyn delivers the message...


"I want to grow old without face-lifts...I want to have the courage to be loyal to the face I have made. Sometimes I think it would be easier to avoid old age, to die young, but then you'd never complete your life, would you? You'd never wholly know yourself."

"With fame, you know, you can read about yourself, somebody else's ideas about you, but what's important is how you feel about yourself -for survival and living day to day with what comes up."

"I am not interested in money. I just want to be wonderful."

 "Fame is fickle and I know it. It has its compensations, but it also has its drawbacks and I've experienced them both."

"No-one ever told me I was pretty when I was a little girl. All little girls should be told they are pretty, even if they aren't."

"My illusions didn't have anything to do with being a fine actress. I knew how third rate I was. I could actually feel my lack of talent, as if it were cheap clothes I was wearing inside. But, my God, how I wanted to learn, to change, to improve!"

"Only the public can make a star. It's the studios who try to make a system out of it."


"If I play a stupid girl and ask a stupid question I've got to follow it through. What am I supposed to do -look intelligent?"


"Some people have been unkind. If I say I want to grow as an actress, they look at my figure. If I say I want to develop, to learn my craft, they laugh. Somehow they don't expect me to be serious about my work."

"I don't understand why people aren't a little more generous with each other."  Press comment on posing nude for calendar in 1949...

"My sin has been no more than I have written posing for the nude picture because I need fifty dollars desperately to get my car out of hock."

"There was my name up in lights. I said 'God, somebody's made a mistake. But there is was, in lights. And I sat there and said, 'Remember, your're not a star'. Yet there it was up in lights."

"An actor is supposed to be a sensitive instrument. Isaac Stern takes good care of his violin. What if everybody jumped on his violin?"

"That's the trouble, a sex symbol becomes a thing. But if I'm going to be a symbol of something, I'd rather have it sex than some other things we've got symbols of."

"The only people I care about are the people in Times Square, across the street from the theatre, who can't get close as I come in. If I had light make-up on, they'd never see me. This make-up is for them..."

"Men who think that a woman's past love affairs lessen her love for them are usually stupid and weak. A woman can bring a new love to each man she loves, providing there are not too many."

"It stirs up envy, fame does. People...feel fame gives them some kind of privilege to walk up to you and say anything to you -and it won't hurt your feelings -like it's happening to your clothing."

MARILYN MONROE: O DOCE ANJO DO SEXO




 SÉRGIO AUGUSTO - O Estado de S.Paulo


 Soube da morte de Marilyn Monroe por uma amiga. Ali pelo meio de um domingo convenientemente nublado, o telefonema ominoso: "Acabei de ouvir no rádio que a Marilyn morreu". Acidente de carro?, perguntei. "Não. Parece que ela se suicidou." Sem experiência com a morte de parentes ou amigos próximos, a morte de Marilyn, que hoje completa 50 anos, me deixou inusitadamente arrasado; até então nunca havia lidado com o desaparecimento de alguém com presença tão marcante em minha vida ainda tão pouco vivida.

Sua mais remota aparição diante dos meus olhos e ao alcance de minha palmar cupidez deu-se nas páginas da revista O Cruzeiro, no início dos anos 1950: ela metida num vestido feito de saco de aniagem para marquetar a ideia de que com qualquer invólucro a mais promissora estrelinha da Fox era um prodígio de elegância carnal. Foi minha primeira epifania voyeurística. A sexualidade da minha geração tem um débito incalculável com Marilyn Monroe.

Algum tempo se passou até que eu passasse a desfrutá-la na tela, como Rose Loomis, Lorelei Lee, Kay Weston, a levar marmanjos à loucura, induzi-los ao uxoricídio, ao adultério - ou simplesmente domesticá-los, como a desajeitada crooner Chérie fez com o caubói capiau de Nunca Fui Santa. Se a garota (ou o pecado) que na verdade morava em cima, não ao lado, extravasou o sex-appeal de Marilyn, explorando-lhe todas as curvas do corpo, em especial seus dotes calipígios, e plasmando sua pose mais mítica, com a saia esvoaçante sobre a grade do metrô, a angelical garota de Nunca Fui Santa adocicou-lhe a sensualidade, metamorfoseou a Vênus platinada numa criatura prosaica, frágil e vulnerável.

Marilyn ainda encarnaria três outras Afrodites de ribalta, Elsie (a corista de O Príncipe Encantado, cujas filmagens inspiraram o recente Sete Dias com Marilyn), Sugar Cane (a esfuziante flapper de Quanto Mais Quente Melhor) e Amanda Dell (a romântica dançarina de Adorável Pecadora), mas a candura projetada por Chérie e o desamparo estampado em cada gesto da Roslyn Taber de Os Desajustados marcaram sua imagem até o fim. Foi com essa persona - de mulher meiga, carente, desestabilizada emocionalmente e também deixada na orfandade pela indústria que ajudara a resistir ao impacto da televisão - que a mídia a pranteou em agosto de 1962. Com a pieguice de praxe.

Só este que agora aqui celebra a perene vitalidade do mito MM cometeu, na época, dois necrológios pateticamente sentimentaloides. Deles Marilyn emergia como uma santa imolada no altar do cinema, uma vítima das injunções mais mesquinhas da "usina de sonhos" de Hollywood, o que só em parte era verdade. Marilyn nunca foi santa; mártir do sadismo patriarcalista dominante no business cinematográfico, talvez tenha sido.

Na mais célebre biografia da atriz, publicada em 1973, Norman Mailer chamou-a de "doce anjo do sexo" e comparou o açucarado sexo que ela exalava ao som de um violino. "Sexo é parte da natureza; eu me dou bem com a natureza", Marilyn proclamou numa entrevista, na vã tentativa de encerrar uma discussão bizantina sobre seu jeito desinibido de ser. Sua exacerbada sexualidade, para alguns tributária dos abusos que sofrera na infância, acabou assimilada pelas feministas como uma afirmação de superioridade da mulher com pleno domínio de suas armas de sedução.

O olhar mormacento, a um só tempo sapeca e inocente, os lábios ligeiramente entreabertos, a voz sussurrante, a gestualidade dengosa, o rebolado voluptuoso e inimitável - nenhuma outra diva cinematográfica soube explorar seu arsenal de sedução com tamanha convicção e igual ressonância. Na certa influenciado pelo ar meio sonso que a miopia impunha à atriz, o fotógrafo Cecil Beaton definiu-a como "uma ninfômana hipnotizada", cujo sorriso, radiante e frequente, acrescento, jamais conseguiu disfarçar a intensa tristeza que seus olhos traíam.

Sem berço, pai desconhecido, mãe louca, mal casada dos 16 aos 20, operária de fábrica, Norma Jean Mortensen tinha tudo para não dar certo. Usando astuciosamente o corpo, ascendeu a miss (foi até a Rainha da Alcachofra da Califórnia, em 1947), modelo e pin-up de calendário de posto de gasolina. Nua em pelo sobre um tapete vermelho, virou a primeira playmate da Playboy. Pela pose histórica ganhou US$ 50, um dos melhores investimentos do século passado.

Àquela altura, já aparecera discretamente em duas dezenas de filmes, com maior destaque em A Malvada e O Segredo das Joias, sempre no papel de loura burra. Ainda era uma modesta starlet, sem pejo de vender favores sexuais aos mandachuvas dos estúdios, quando a foto na Playboy acelerou sua ascensão a estrela.

Nenhum outro mito feminino da cultura pop permaneceu em evidência durante tanto tempo: 15 anos diante das câmeras, 50 anos numa cripta do Westwood Memorial Park. Seu culto já atravessou três gerações, renovando e multiplicando o número de fiéis, inclusive entre seus presuntivos avatares. Madonna prestou uma homenagem a Os Homens Preferem as Louras no videoclipe Material Girl. Lindsay Lohan e Megan Fox colecionam tudo o que da atriz encontram em lojas e leilões, e não se cansam de plagiar seu estilo intransferível em fotos para revistas de fofocas. Lohan mandou tatuar no pulso um mantra marilyniano: "Todo mundo é uma estrela e merece cintilar". Nenhuma cintilou mais que Marilyn.

Beneficiada por uma conjunção de fatores-tinha um corpaço (1,66 m de altura, 94 cm de busto, 58 cm de cintura e 92 cm de quadril), talento para comédia, vocação para cantora e dançarina, trabalhou com diretores de peso como Fritz Lang, Joseph L. Mankiewicz, Otto Preminger, Joshua Logan, duas vezes com John Huston, Billy Wilder e Howard Hawks -, ainda por cima fez carreira numa época em que as mulheres, ad gloriam luxuriae, não deformavam o corpo com silicone e botox, não banalizavam seu sex-appeal tirando a roupa como quem acende um cigarro, nem se expunham ao ridículo e à vulgaridade exibindo as partes pudendas e cafungando cocaína para as lentes dos paparazzi.

Por ordem do estúdio, Marilyn vestiu duas calcinhas brancas para rodar a cena do vestido esvoaçante de O Pecado Mora ao Lado. Uma apenas deixaria transparecer os pelos pubianos da atriz, tabu no cinema americano da época. Há 60 anos, as estrelas da tela não só não se siliconavam como não cultivavam o hábito de barbear a genitália. Os pelos de Marilyn só seriam vistos, in natura, nos stills da filmagem de Something Gotta Give, seu último mas inacabado filme.

O site da Amazon vende 22.475 produtos relacionados à atriz, desde livros, CDs, DVDs, pôsteres e roupas até um enorme decalque de parede com seus lábios rubros e uma frase de sua lavra. A princesa Diana tem um terço disso e Madonna, menos de um quarto, quase o mesmo montante de Elizabeth Taylor, que fez muito mais filmes do que Marilyn e morreu faz pouco tempo. Liz Taylor esbanjava glamour, brilho de estrela, mas desencarnou desprovida dos encantos de outrora, idosa e adiposa. Ao menos nas fotos, Marilyn ainda estava linda e luminescente aos 36 anos, quando uma dose letal de barbitúricos a tirou de cena para sempre.

Nunca uma mulher inspirou tantos livros. Mesmo que juntássemos tudo o que se escreveu sobre Elizabeth I, Mary da Escócia, Eleanor Roosevelt e Florence Nightingale, a pilha de obras inspiradas em Marilyn continuaria maior. Só em 2010, mais seis livros sobre ela chegaram às livrarias, um dos quais com as memórias que Andrew O'Hagan inventou para o cão maltês (Maf) que Marilyn ganhou de Frank Sinatra, pouco depois de a atriz se divorciar do dramaturgo Arthur Miller e entrar, novamente, em parafuso. Outros já estão no prelo e outros mais serão escritos, oxalá sem aquelas xaropadas conspiratórias envolvendo a Máfia e a Casa Branca.

Marilyn, bobagem insistir na outra tese, simplesmente se matou. Se inadvertidamente, nunca se saberá. Entupia-se havia décadas de sedativos e soníferos, dormia nas horas erradas, atrasava-se para as filmagens, tinha brancos diante das câmeras, ausentava-se semanas a fio por doenças concretas ou somatizadas. Seus constantes forfaits é que levaram ao súbito cancelamento de Something Gotta Give. Por trás de todas aquelas curvas, escondia-se um sanatório.

Era disléxica e bipolar, sofria de endometriose (uma doença uterina), tinha cólicas e pesadelos intermináveis. Penou um bocado para superar a gagueira, mas na timidez e na insegurança nunca deu jeito. Para manter-se bela e viçosa, lavava o rosto 15 vezes por dia e hidratava-se com potes e mais potes de creme Nivea. O medo de ficar louca, como a mãe, levou-a a frequentar uma analista após separar-se do segundo marido, o astro de beisebol Joe DiMaggio, em outubro de 1954. Frequentou mais dois divãs, o da austríaca Marianne Kris, amiga de Anna Freud e herdeira de 25% da herança deixada pela atriz, e o do dr. Ralph Greenson, que foi o primeiro a ver o corpo de Marilyn, inerte e despido sobre a cama, naquele trágico domingo de agosto.


* "roubado" da página do meu amigo André Setaro no facebook. RS

sábado, 4 de agosto de 2012

Recordar é viver

3 de agosto - STF retomou nesta sexta o julgamento da Ação Penal 470, o processo do mensalão.

Merval Pereira4.8.2012

O feitiço acabou se virando contra o feiticeiro. Se a polêmica sobre o desmembramento do caso do mensalão na Justiça, levantada pelo advogado Marcio Thomaz Bastos, tinha a intenção imediata de implodir o julgamento no Supremo Tribunal Federal e, como efeito colateral, atrasar o processo a ponto de impedir que o ministro Cezar Peluso possa votar antes de se aposentar, o efeito foi outro.
O Procurador-Geral da República, Roberto Gurgel, ficou sozinho no palco, e sua acusação dominará o noticiário durante todo o fim de semana. A defesa, que dividiria com ele esse segundo dia de julgamento, só será protagonista dos trabalhos a partir de segunda-feira.
Nesse intervalo, ficará única para a discussão da opinião pública a peça acusatória de Gurgel, que fez relembrar os detalhes daqueles dias de crise política de 2005, quando a todo o momento surgia um fato novo para estarrecer a cidadania.
Diante da profusão de provas e evidências desfiadas pelo Procurador-Geral, fica muito difícil sustentar que o mensalão foi uma farsa, que nunca existiu.
Essa tese passou a ser mais facilmente disseminada nos anos seguintes à crise, quando o ex-presidente Lula se recuperou do golpe e passou a fazer um governo muito popular, que permitiu que mudasse de posição diante da maior crise de seu governo sem que lhe fosse cobrada mais rigorosamente essa incoerência.
Daquele homem arrasado que pensou em renunciar ao mandato no fundo de uma depressão, e que pediu perdão aos brasileiros, dizendo-se traído, ao líder arrogante que passou a defender todos os envolvidos e disse que se encarregaria de demonstrar “a farsa” do mensalão, que teria por objetivo derrubá-lo do poder, vai uma distância muito grande que nada justifica, a não ser a decantada capacidade do brasileiro de a cada quinze anos esquecer os últimos quinze anos, segundo Ivan Lessa ou, mais pessimista ainda, Millor Fernandes que dizia que a cada 15 minutos o brasileiro esquece os últimos quinze minutos.
Pois a acusação do Procurador-Geral Roberto Gurgel teve a virtude de relembrar as “tenebrosas transações” que ocorreram naquele período, desde os carros-fortes que carregavam a dinheirama dos mensaleiros até a lavagem do dinheiro em diversas modalidades financeiras e os saques na boca do caixa, tudo se encadeia, perfeitamente provado em perícias e documentos.
Diante do exposto, inclusive das confissões feitas rigorosamente por todos os acusados, fica impossível alguém afirmar que não houve uma movimentação ilegal de dinheiro entre o PT e seus aliados políticos, com a utilização de diversas manobras para mascarar as negociações.
A tese do mero caixa dois para pagamento de campanhas eleitorais fica fragilizada diante do sofisticado sistema de desvio de dinheiro público montado para irrigar os cofres dos partidos políticos, c om empréstimos fictícios e contas no exterior.
E, mesmo que fosse verdade, o desvio de dinheiro público é um crime que não se atenua com o objetivo final da aplicação do produto do roubo, mesmo que tivessem feito doação a uma obra de caridade ou ao Fome-Zero, conforme salientou o Procurador-Geral.
A acusação encarou também os comentários de que não haveria provas nos autos para condenar o ex-ministro José Dirceu, classificando-os de “risíveis”.
Para derrubar essa visão, Roberto Gurgel salientou que as provas testemunhais têm o mesmo valor das documentais, e citou a teoria do “domínio final do fato” do jurista Heleno Fragoso, que define o autor do crime como aquele que pode decidir quanto à sua realização e consumação.
“Nas palavras do Mestre, seria autor não apenas quem realiza a conduta típica, objetiva e subjetivamente, e o autor mediato, mas também, por exemplo, o chefe da quadrilha que, sem realizar a ação típica, planeja e decide a atividade dos demais, pois é ele que tem, eventualmente em conjunto com outros, o domínio final da ação”.
Para enfatizar que José Dirceu era realmente o “mentor, protagonista e idealizador” do esquema, Gurgel citou o testemunho de diversos políticos, líderes partidários e empresários que negociavam pessoalmente com ele “entre quatro paredes”, algumas vezes até mesmo no Palácio do Planalto.
Roberto Gurgel chamou a atenção para o fato de que os chefes de quadrilha não mandam ordens por escrito, não combinam os golpes por telefone ou por emails. E mesmo sem o chamado “ato de ofício” é possível definir a responsabilidade de José Dirceu no comando da quadrilha.

http://oglobo.globo.com/blogs/blogdomerval/

Inutil Paisagem. Elis & Tom

Inutil Paisagem

música: Antonio Carlos Jobim, voz Elis Regina .
Mas pra que
Pra que tanto céu
Pra que tanto mar,
Pra que
De que serve esta onda que quebra
E o vento da tarde
De que serve a tarde
Inútil paisagem
Pode ser
Que não venhas mais
Que não voltes nunca mais
De que servem as flores que nascem
Pelo caminho
Se o meu caminho
Sozinho é nada
É nada
É nada

A Love Supreme

Autor: Eliete Negreiros

A Love Supreme

No final dos anos 70, morei por três meses na cidade de Berkeley, Califórnia. Berkeley é uma cidade com clima universitário, gente de toda parte do mundo, muito bacana. Eu sempre gostei de estudar, e lá me senti em casa. Uma noite, fui jantar com uns amigos num pub e me tornei, por obra deste acaso, a cantora de um grupo de americanos que tocava música brasileira. Eles não acreditaram quando me ouviram cantarolar baixinho, em português, a canção que estavam tocando. Não lembro bem, mas acho que foi Carinhoso. Animados e surpresos, vieram até a minha mesa e me convidaram para ser a cantora do grupo. Aceitei.

Mas o que aconteceu de mais importante nesta minha estadia lá foi ter conhecido a música de John Coltrane. Havia uma pequena loja de discos de jazz onde eu encontrei um tesouro: um LP, The Best of John Coltrane. Comprei o disco, fui pra casa e quando coloquei o disco na vitrola não podia acreditar no que estava ouvindo: que som era aquele?

Aquele som, o sax de Coltrane, dizia, sem dizer, da minha procura, da busca do sentido da vida. Eu tinha acabado de me formar em filosofia, cantava e não sabia direito que caminho seguir, pensava que tinha que fazer uma escolha, ou isto ou aquilo, e não isto e aquilo. Só depois fui entendendo que era possível e muito bom conciliar os dois caminhos, a música e a filosofia.

A música de Coltrane me impregnou de um sentido existencial e religioso. Ouvindo sua música, parecia que minha alma enfim conseguia se libertar e sobrevoar- a mim mesma? a cidade? Minha alma vibrava com a melodia que o sax tocava. Ora calma e iluminada, com os desenhos lindos da melodia que Coltrane fez para sua primeira mulher, Naima, um dos mais belos temas do jazz.



Ora inquieta, em ziguezague, pura vibração, sheets of sounds, blue train.



Ora trêmula diante da imensidão do cosmos e do mistério do mundo. Havia na sua música uma inquietação existencial e estética que buscava libertação. Assim eu senti.

Coltrane nasceu na Carolina do Norte em 1926 e morreu ainda moço, inesperadamente, em 1967. Até seus amigos se surpreenderam com sua morte prematura. Um gigante do jazz. No início dos anos 50 tocou com as bandas de Dizzy Gillespie e Johny Hodges. Mas a sua grande e fulminante aparição foi ao lado de Miles Davis, que em 1955 o chama para fazer parte de seu quinteto. Coltrane torna-se famoso da noite para o dia com o solo que faz em Round about Midnight. Foi durante o trabalho no quinteto de Miles Davis que desenvolveram a improvisação modal, isto é, ao invés de ficar presa às possibilidades harmônicas, a improvisação passava a ser feita com escalas, o que produzia uma nova sonoridade e dava maior liberdade ao músico.



Em 1957, Coltrane trabalha com Thelonius Monk. Sobre esta parceria, Coltrane conta: “ Às vezes ele tocava um esquema de acordes alterados diferentes do meu, sendo que nenhum dos dois tinha algo a ver com a música dada. Nós saíamos um para cada lado e quando nos encontrávamos num determinado ponto, Monk salvava a situação. Várias pessoas nos perguntavam como é que nós conseguíamos nos entender. Não havia o que discutir, selecionávamos um esquema harmônico básico e depois cada um fazia o que queria.”



Nos anos 60, Coltrane forma seu próprio quarteto, do qual fazem parte McCoy Tyner, piano, e Elvin Jones, bateria, e grava o que viria a ser seu maior sucesso com o público: a versão de My favorite things, canção de Rodgers e Hammerstein, para o musical The Sound of Music (A Noviça Rebelde). Coltrane toca esta melodia no sax soprano, imprimindo um timbre acentuadamente anasalado, o que faz lembrar o som da zoukra, um instrumento de origem árabe, espécie de oboé oriental. Na interpretação que ele faz deste tema, a repetição obsessiva das notas da melodia cria uma sonoridade oriental, própria das ragas hindus e das escalas árabes, que através da repetição das mesmas notas induz ao êxtase místico .



Em 1964, Coltrane grava com seu quarteto a peça jazzística A Love Supreme, obra mística, por muitos considerada sua obra prima.

Para Coltrane, podemos dizer que a música, como o amor e a religião é experiência mística, é elevação. Não é à toa que o nome de um de seus últimos e mais radicais trabalhos é Ascension. Se pensarmos que o espírito é o que vivifica a matéria, o que anima o corpo, o que o põe em movimento, a gente vê a íntima afinidade entre ambos. A música, como o espírito, é invisível, incorpórea e dá ânimo, co-move aquele que a escuta e aquele que a executa. Não é a toa que a música é um elemento fundamental da religião, principalmente da oriental, onde através do canto ou da dança - os sufis e seu rodopiar incessante - a pessoa atinge o êxtase religioso. Alguma coisa desta natureza nos acontece quando ouvimos sua música.

Acho que podemos ver no desenvolvimento de sua arte uma ascese mística, em que ele parte do que ainda tem estrutura em direção à ausência de limite, de definição. Sua música rompe os limites da tonalidade, melodia e ritmo se fundem e ela vai rumo ao infinito, reino do que não tem limite, do que não tem forma. Fim e início de tudo, a música, como o amor, é para ele transcendência: ouvir John Coltrane é uma espécie de iluminação.



http://revistapiaui.estadao.com.br/blogs/questoes-musicais/geral/a-love-supreme

Gentileza em família

Uma disputa em torno da genética do altruísmo e da origem da bondade
por JONAH LEHRER
 
 
O morcego-vampiro surge da caverna na hora mais escura da noite, depois que a lua se põe. Voa baixo, percorrendo toda a área, seguindo rastrosde cheiro e usando seu sonar. Quando encontra uma vítima – ele se alimenta da maioria dos animais de sangue quente, de passarinhos até cavalos e vacas –, começa a perseguição. Aterrissa em silêncio a 1 ou 2 metros da presa e, em seguida, avança em direção ao som de uma veia pulsante. Dois dentes, mais afiados que um bisturi, cortam a carne. O sangue escorre do ferimento; o morcego o lambe. Às vezes ele chega a consumir o equivalente a seu próprio peso em sangue durante uma única noite.
Embora o morcego-vampiro costume ser visto como um predador sanguinário, ele interessa aos biólogos por outra razão: é um animal profundamente altruísta. Essa espécie vive em enormes colônias, com centenas ou milhares de indivíduos dividindo a mesma caverna escura. Os morcegos precisam se alimentar constantemente – eles morrem de fome se ficarem sessenta horas sem comer –, o que os levou a desenvolver uma maneira inusitada de compartilhar o alimento. Se um morcego não consegue encontrar uma vítima durante a noite, ele começa a lamber debaixo das asas e dos lábios de algum outro membro da colônia. Os dois animais então unem as bocas e o caçador bem-sucedido começa a vomitar sangue quente na garganta de seu companheiro. Sem essa partilha de alimento, cientistas estimam que mais de 80% dos morcegos-vampiros adultos morreriam de fome todos os anos.
Charles Darwin considerava o problema do altruísmo – o ato de ajudar alguém, mesmo a um alto custo pessoal – como um desafio potencialmente fatal para sua teoria da seleção natural. Se a vida fosse uma cruel “luta pela existência”, como um indivíduo altruísta poderia viver o tempo suficiente para se reproduzir? Por que a seleção natural iria favorecer um comportamento que reduz nossas chances de sobreviver? Em A Origem do Homem, Darwin escreveu: “Os indivíduos que preferiam se sacrificar a trair seus companheiros – como muitos selvagens faziam – frequentemente não deixavam descendentes que pudessem herdar sua natureza nobre.” E, no entanto, como Darwin sabia, o altruísmo está por toda parte – uma teimosa anomalia da natureza. Os morcegos alimentam seus companheiros famintos; as abelhas cometem suicídio dando ferroadas para defender a colmeia; os pássaros criam filhotes que não são seus; o ser humano pula nos trilhos do metrô para salvar gente estranha. A onipresença desses comportamentos sugere que a bondade não é uma estratégia derrotista para a vida.


NOTA:
Excelente artigo que podem seguir lendo em: http://revistapiaui.estadao.com.br/edicao-70/questoes-de-sociobiologia/gentileza-em-familia muito longo para o blog... regina

Cultura, política de Estado

E a Cultura?


 

EDUARDO PORTELLA


Cumpre repensar a mídia eletrônica, longe de conceitos patrimonialistas de integristas e de preconceitos intelectuais das academias engessadas


São válidos, mesmo que contraditórios, os recentes debates sobre o lugar da cultura hoje.
Cabe ao Ministério da Cultura a função de operar políticas públicas enraizadas e promissoras, tornando-se inadiável formular, ver e rever o seu percurso, selecionar questões pertinentes, absorver formas de criação e compreensão. Talvez deva mesmo situar a sua política cultural no contraponto de ação-reflexiva e reflexão-ativa.
O modelo predominante vinculava claramente estabilidade econômica e desenvolvimento. Mas o desenvolvimento já não é uma empresa de alguns, e sim um empreendimento de todos. Por isso mesmo deixou de ser operação contábil para se transformar no esforço radical de qualificação.
É preciso elaborar indicadores qualificativos, capazes de reequilibrar ou até de civilizar a voracidade dos indicadores quantitativos. A cultura perde a sua força vital toda vez que adota a economia como padrão ou referência compulsiva.
Não podemos ignorar que herdamos um pesado deficit cultural que vem de longe. A reversão desse quadro clínico desfavorável deve ser rigorosamente priorizada, o que exige a inclusão da cultura como trabalho social avançado.
É preciso incluir a fatura cultural no empenho de reprocessamento da fratura social. É verdade que o Estado não produz cultura (graças a Deus!), mas pode ter função democratizadora no estímulo, na distribuição e no consumo.
Ao Estado, consciente de ser um mediador social, igualmente voltado para a prestação de serviços públicos, cumpre: contribuir ativamente para a desobstrução dos canais de transmissão existentes e apoiar outros novos meios; formar novas plateias, implantando e ampliando auditórios formais e informais; vitaminar a procriação cultural, mediante a seleção criteriosa de projetos instauradores; e estabelecer um novo repertório de endereços e núcleos culturais.
Sobretudo, cumpre repensar a mídia eletrônica despreconceituosamente, longe dos conceitos patrimonialistas dos integristas e dos preconceitos intelectualistas das academias engessadas. Patrimônio cultural, sim; fundamentalismo, não. Indústria cultural, por que não? Sem o esvaziamento contundente da complexidade.
Tudo isso passa pelo livro, pela leitura em campo aberto, pelas bibliotecas, pelas salas de cinema e de teatro, pelo vídeo, pelos cultos diversos, pela cultura do videoclipe, pelas lonas do circo, pelas quadras e pelos terreiros, pelos estádios esportivos e assim por diante.
Passa antes pela compreensão de que cultura é coisa séria. Para começo de conversa, cultura deve ser política de Estado, mas de Estado socialmente enraizado.
Vale lembrar algumas recomendações, talvez redundantes: reforçar o orçamento do MinC; ampliar as iniciativas interministeriais; descentralizar mais as ações do ministério; reoxigenar os fundos de cultura; trabalhar as emendas parlamentares para ganhar mais musculatura financeira, longe do clientelismo e da propaganda enganosa; reforçar a compreensão federativa.
Isso sem esquecer de que fins e meios devem ser calibrados cuidadosamente. À cultura cabe alistar-se na frente comum do hoje e do amanhã, como parte integrante do processo, e ajudar a devolver a confiança no país. Ela dispõe de condições potenciais.


Read more: http://clippingsetaro.blogspot.com/2011/01/e-cultura.html#ixzz22b9gxqyD

sexta-feira, 3 de agosto de 2012

NÃO SE COME UMA MULHER



Fabrício Carpinejar

Já ouvi muito que sexo não é seguir a cabeça e deixar as coisas acontecerem. Sexo seria não pensar. Não concordo, sexo não é inconseqüência, é conseqüência da gentileza. Conseqüência de ouvir o sussurro, de ser educado com o sussurro e permanecer sussurrando. Perder o pudor, não perder o respeito. Perder a timidez, não perder o cuidado.
...

Sexo é pensar, como que não?

E fazer o corpo entender a pronúncia mais do que compreender a palavra. Como se não houvesse outra chance de ser feliz. Não a derradeira chance, e sim a chance.

Uma mulher está sempre iniciando o seu corpo. Cada noite é um outro início. Cada noite é um outro homem ainda que seja o mesmo. Não se transa com uma mulher pela repetição. Seu prazer não está aprendendo a ler. Seu prazer escreve — e nem sempre num idioma conhecido.

Ela pode ficar excitada com uma frase. Não é colocando de repente a mão na coxa. Ela pode ficar excitada com uma música ou com uma expressão do rosto. Não é colocando a mão na sua blusa. Mulher é hesitação, é véspera, é apuro do ouvido.

Antever que aquelas costas evoluem nas mãos como um giz de cera. Reparar que a boca incha com os beijos, que o pescoço não tem linha divisória com os seios, que a cintura é uma escada em espiral.

É comum o homem, ao encontrar sua satisfação, recorrer a uma fórmula. Depois de sucesso na intimidade, acredita que toda mulher terá igual cartografia, igual trepidação. Se mordiscar os mamilos deu certo com uma, lá vai ele tentar de novo no futuro. Se brincou de chamá-la de puta, repete a fantasia interminavelmente. Assim o homem não vê a mulher, vê as mulheres e escurece a nudez junto do quarto.

Amar não é uma regra, e sim onde a regra se quebra.

Não se come uma mulher, ela é que se devora.

Crônica do meu novo livro "Ai Meu Deus, Ai Meu Jesus" (Bertrand Brasil, 256 páginas), seleta de meus melhores textos sobre sexo e amor.
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 Arte de Egon Schiele