Quem sou eu? Sou parte do poema Que o poeta escreveu Sou a mistura das cores Que o artista usou Sou a semente pequena Que germinou… Sou a flor singela na beira do rio. Quem sou eu? Sou a mulher que ama Sou a mãe que nina Sou a amiga, a companheira. Sou a rima dos versos Que escrevo aos céus Sou a lágrima caída Por traz do véu… Sou a abelha operaria Fazendo meu favo de mel. Quem sou eu? Sou um pouco de tudo Sou o vento que sopra Sou a brisa que fica Quem sou eu? Sou na vida Criação divina Às vezes pássaro Às vezes fera Esculpida, lapidada Pela vontade Divina
Não quero que você sofra. Só o sofrimento delicioso do sentimento que arrebata e se derrama.
Mas tudo é ilusão neste deserto. ... O que nos salva é o rescaldo do que sentimos, essas obras tão fundas que todos olham e dizem: nossa, como você conseguiu?
Ao que respondemos: -Estive na guerra. Abra aquele vinho
Apenas lleva unos meses en tu vida y, sin embargo, es el centro de la misma. Ocupa gran parte de tus pensamientos, y anhelas su compañía casi todo el tiempo. Todo fluye, es esa etapa en la que todo parece simplemente perfecto. Y el sexo… el sexo es nuevo, pero a la vez conocido, es pasional, y sin embargo, increíblemente tierno. Pero en esta vida nada es eterno, la felicidad tampoco, y de pronto un día, el amor, la pasión y el deseo, tal como llegaron, se han ido.
Los sentimientos son casi siempre confusos y es muy difícil entender cómo funcionan. Si bien todos parecemos tener más o menos claro que el tiempo o la rutina pueden influir en nuestro deseo, ¿qué influye en qué de pronto alguien deje simplemente de atraernos?
Muchas veces ocurre que esa atracción física, en realidad tiene mucho que ver con el terreno emocional, y cuando dejas de tener idealizada a esa persona, para verla tal y como es, puede dejar de despertarte las mismas sensaciones. Puede ser eso, o que simplemente sin un motivo aparente, más allá que el del paso del tiempo y la pérdida de la emoción que sí tenían esos primeros encuentros, un día esos besos que antes te removían un gusanillo (si no en el estómago, sí en la entrepierna), ahora no nos sepan a absolutamente nada, y haya que darlos casi por obligación. Que llegue un momento en el que esas caricias que antes tanto te gustaban, ahora te parezcan torpes y nada motivadoras. Que finjas sin saber muy bien porqué sonrisas, abrazos, gemidos, orgasmos …
Cuando la atracción entre dos personas desaparece, el problema radica en si bien es algo mútuo, o si por el contrario, sólo le sucede a uno de los dos. En el primer caso, tras un "tenemos que hablar", todo puede quedar arreglado más o menos cordialmente, pero en el segundo la cosa se complica sustancialmente. No es lo mismo dejar que ser dejado, eso está claro, pero en este caso, se esté en el lado en que se esté, siempre se acabará un poco perjudicado. Decidir dejar a alguien no es un paso fácil, y es que es complicado tener claro si se va a estar mejor sin él o ella, o si en realidad es una cuestión de esfuerzo y de volver a ponerle ganas. Pero hay algo que muchas veces también ronda por nuestra mente, y que en pocas ocasiones decimos en alto. Antes de decidir dejar a alguien, al menos alguna vez hemos pensado, en lo poco que nos apetece volver a estar sin sexo, o al menos sin sexo habitual y asegurado (que nadie ha dicho que sea mejor que el sexo con uno mismo, o con un desconocido).
Pero desde luego, lo que tampoco es nada agradable es que sea el otro el que te deje, y precisamente quedándote con esa duda, "¿por qué ya no le gusto? ¿Qué ha cambiado?" Sobre todo cuando esa persona a ti aún te atrae, y mucho. Primero estará la fase de negación, después la melancolía y el anhelo, seguidos por el enfado, y dejando paso a un simple “volver a hacer cada uno su vida”, con esos ratitos de “te echo de menos”, sobre todo cuando la imaginación vuela, y a solas, tus manos recorren tu cuerpo, como si aún fueran las suyas.
Poco a poco la rutina de la soledad se instala en tu vida, pero el gusanillo vuelve, y además muy insistentemente a visitar tu entrepierna, y siempre sin haber sido invitado. Podemos evitar durante un tiempo el amor, pero no podemos evitar el sexo. Quizás casual, quizás con una amistad con la que también para esto se puede confiar, o quizás, en ese momento en el que estabas tan bien como estabas, aparezca de nuevo una persona especial, y ya se sabe, quien no arriesga, no gana.
Y llega el día, ese día en el que en el lugar y en el momento menos pensado os volvéis a cruzar. Es extraño que ese cuerpo que era tuyo, que tantas veces has poseído, y te ha poseído de todas las formas que hasta entonces creías posibles, que sabe de tus rincones más ocultos, de tus deseos más secretos, ahora es prácticamente un extraño, casi un desconocido. Porque el amor a veces llega de la forma más inesperada, y se rompe de la forma más simple, pero siempre vuelve.
É sempre bom lembrar Que um copo vazio Está cheio de ar É sempre bom lembrar Que o ar sombrio de um rosto Está cheio de um ar vazio Vazio daquilo que no ar do copo Ocupa um lugar É sempre bom lembrar Guardar de cor Que o ar vazio de um rosto sombrio Está cheio de dor É sempre bom lembrar Que um copo vazio Está cheio de ar Que o ar no copo ocupa o lugar do vinho Que o vinho busca ocupar o lugar da dor Que a dor ocupa a metade da verdade A verdadeira natureza interior Uma metade cheia, uma metade vazia Uma metade tristeza, uma metade alegria A magia da verdade inteira, todo poderoso amor A magia da verdade inteira, todo poderoso amor É sempre bom lembrar Que um copo vazio Está cheio de ar
pai, você não conhece ninguém que pensa
mais na própria velhice mais do que eu. literalmente tudo o
que eu faço ou deixo de fazer é porque eu tenho uma consciência urgente de que,
em breve, estarei velho, doente, fraco, cansado, morto.
* * *
para o meu pai, “pensar na velhice” quer
dizer:
abdicar da minha vida hoje; pegar um
emprego chato mas que pague bem; passar o dia em um escritório realizando as
metas e projetos de outros em troca de dinheiro; fazer um pé-de-meia para a
velhice.
para mim, “pensar na velhice” quer dizer:
não desperdiçar minha vida realizando os
projetos dos outros e nem correndo atrás de dinheiro, e sim tentar amar e
escrever o máximo que posso enquanto ainda tenho saúde e energia, pois o fim é
inevitável e está chegando.
* * *
tenho quase quarenta. eis meu projeto para
o meu último ano na casa dos trinta:
- alugar meu apartamento para ganhar uns
trocados;
- morar de favor com uma amiga, leitora,
mecenas;
- não ter internet em casa;
- não correr mais atrás de grana, não
pegar frilas nem trabalhos;
- escrever ficção como se fosse um
bichinho sem alma que tem somente (na melhor das hipóteses) uns vinte bons anos
de produtividade antes de desaparecer para sempre.
o plano entra em efeito no dia 1º de maio.
seja o que machado quiser.