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segunda-feira, 5 de março de 2012

Dylan en París, 46 años después

La Ciudad de la Música evoca al músico que, en 1966, dijo al público del Olympia que le silbaba: “No se preocupen, estoy tan deseoso de acabar como ustedes”


Bob Dylan, Filadelfia 1964. / DANIEL KRAMER
No parece producto de la casualidad (mucho menos del capricho) el hecho de que en su primera exposición dedicada a un artista vivo, la Ciudad de la Música de París aborde el enorme reto de redescubrir a aquel tipo que nació hace 70 años como Robert Zimmerman en Minnesota, cambió la historia del folk en los sesenta y elevó la escritura de canciones al rengo de la alta literatura. La muestra Bob Dylan: la explosión rock 1961-1966, que se inaugura hoy y estará abierta hasta el 15 de julio, invita a visitar o revisitar el planeta Dylan, asistiendo a la metamorfosis protagonizada por el músico desde la publicación de su primer disco, Bob Dylan (1962), hasta Blonde on Blonde (1966). Este escaparate de sonido e imagen en torno a la figura del padre de Mr. Tambourine man viajará después del verano a Londres. Los organizadores están negociando traer la exposición a Barcelona a principios del año que viene.


Bob Dylan, Nueva York 1965. / DANIEL KRAMER

“Estos años fueron, no solo su tiempo más creativo, sino también el de mayor impacto, tanto que cambió la música para siempre”, explica Robert Santelli, director del Grammy Museum de Los Ángeles y comisario de la muestra. “Antes de que llegara Dylan”, comenta, “las letras del rock eran muy simples, él las convierte casi en poesía, y también le aporta al rock una consciencia”.
Al igual que hizo Martin Scorsese en su documental No direction home en 2005, la exposición de París vuelve así a los orígenes del mito Dylan, centrándose en los cinco primeros años de su carrera. Abarca desde su llegada a Nueva York para conocer a su gran mentor, Woody Guthrie, pasando por su consagración como la voz de la protesta estudiantil con The times they are a-changing’ (1964), hasta el accidente de moto que le apartó de los escenarios durante año y medio.



Bob Dylan, Nueva York 1965. / DANIEL KRAMER

La idea de la exposición partió de las fotografías de Daniel Kramer, autor también de algunas de sus portadas de disco, como la de Highway 61 revisited. Sin tener mucho interés en el folk, este quedó fascinado por el joven Dylan al verle en 1963 interpretar en televisión The lonesome death of Hattie Carroll. Le siguió desde el legendario concierto de Woodstock en agosto de 1964 hasta el de Forrest Hills, exactamente un año y un día después. Acompañó la explosión del fenómeno Dylan, su paso del folk al sonido más eléctrico —con Bringing it all back home—, pasando por la revolución de Like a rolling stone en 1965, en el que rompe con la dictadura del modelo formateado para las radios con un título de seis minutos y medio.
Para entender la evolución de Dylan y la revolución que supuso cada uno de sus cambios, la muestra alterna fotografías con entrevistas, extractos de vídeos, manuscritos y críticas de la época. Abundan los objetos emblemáticos de la estrella, como una de sus primeras guitarras acústicas, y recuerda a sus grandes ídolos: Elvis Presley, Buddy Holly y Woody Guthrie entre otros. Rescata también los archivos de una entrevista surrealista en París, en la que aparece con un muñeco de madera. Cuando se le pregunta de qué está seguro en esta vida, contesta: “De la existencia de los ceniceros, de los picaportes y de los cristales de las ventanas”.
El recorrido se cierra con la relación de Dylan con Francia, donde dio su primer concierto en el día de su 25º cumpleaños, el 24 de mayo de 1966, en el Olympia. El público francés esperaba al americano portavoz de la protesta de los sesenta contra la Guerra de Vietnam. Se encontró a un Dylan con traje caro, unos kilos de menos, y una gran bandera estadounidense colgada detrás suya. Tardó diez minutos en afinar su guitarra y ante los silbidos del público no se le ocurrió otra cosa que preguntar si alguien tenía un periódico del día. “No se preocupen, estoy tan deseoso de acabar como ustedes”, lanzó.
“La gran fuerza de Dylan ha sido la de no estar nunca allí dónde se le esperaba”, cuenta Julie Benet, coordinadora de la muestra. Apenas unos meses tras su paso por París, en una carretera camino a Woodstock, Dylan bloquea la rueda trasera de su Triumph Bonneville y sufre un accidente que le aparta un tiempo de los escenarios y pone freno a esta primera etapa frenética.


http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/05/actualidad/1330951172_687617.html

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